Desde siempre finales de Septiembre y principios de Octubre ha sido la época que más atracción he tenido siempre por las chicas. Al principio no podía comprender porqué justo en esa época me gustaban tanto y, sobre todo, tenía más deseo sexual que el resto del año.
Con el paso de los años ya me fui dando cuenta cuál era la causa de este desmesurado interés por esas semanas concretas del año. La explicación es bien sencilla: durante todo el Verano las chicas van super ligeras de ropa, con escotazos, minifaldas y enseñándolo prácticamente todo, pero todo, sobre todo hoy en día que en Verano muchas veces algunas chicas van prácticamente desnudas sin apenas taparse nada. Pero, de repente, de forma rádical llega el clima otoñal de finales de Septiembre y, después de más de 2 ó 3 meses viendo sin trabas los encantos de las chicas, empiezan a venir de un día para otro con camisas de manga larga, rebecas o incluso hasta con jerseys.
El cambio es tan brusco y radical que yo al menos no soy capaz de asimilarlo de un día para otro, pasar de una excesivo destape a estar demasiados tapadas. Qué conste que nunca me han gustado las chicas que van enseñando demasiado y ese dicho excesivo destape de algunas en Verano, pero ni una cosa ni la otra. Porque pasar de un extremo a otro con pocos días de diferencia hace que se generé en mí una líbido inusual por querer quitar esas prendas de ropa para volver a ver y sentir lo que solo unos días me proporcionaba y alegraba la vista. Yo lo tengo más que comprobado, nunca he sido más fogoso y apasionado con todas las novias que he tenido que en esas semanas concretas porque tengo una necesidad, muy humana, de desnudarlas de esa ropa inesperada y de calmar mi deseo ocasionado por el cambio brusco del calor al frío. Ay, misterios de la sexualidad humana...
No hay comentarios:
Publicar un comentario