Esa obsesión adolescente

Cuando yo era adolescente las chicas no solían vestir como visten hoy en día, es más, se podría decir que su forma de vestir era muy poco femenina porque siempre iban igual que los chicos de forma muy varonil con jerseys, camisas y pantalones. Y a mí eso me encantaba. Me molaba cantidad lo bien que combinaban las camisas con los jerseys y lo guapísimas que estaban, y como una simple camisa les quedaba mucho mejor y más elegante que a cualquiera de nosotros. A eso hay que añadir que de los 14 a los 18 años ha sido la época que más hambre sexual (y sentimental) he pasado en toda mi vida pues ligábamos poquísimos los chicos de mi época a esa edad. Con solo tocar una teta por encima de la ropa ya éramos super felices y lo considerábamos una gran hazaña digna de ser contada entre los amigos.

Por eso tengo grabada en mi memoria a fuego cada jersey que toque a una chica y la camisa que llevaba combinada con ese jersey, y cómo ansiaba poderla tocar por debajo del jersey y acariciar también la camisa (cosa que pasó poquísimas veces aumentando así mi frustración sexual). Han pasado más de 20 años de esa época y aún recuerdo perfectamente la ropa que llevaba cada chica en esos años y como las deseaba con esa ropa aparentemente tan poco elegante y femenina.

Todo esto ha ocasionado en mí una curiosa obsesión adolescente porque incluso hoy en día, a mis más de cuarenta años, cada vez que veo por la calle a una chica combinando jersey con camisa tengo inmediatamente una erección. Es incontrolable. Me sube la líbido bestialmente, sobre todo si combina elegantemente ese jersey con la camisa y el pantalón. Sé que es absurdo. Sé que es una memez. Pero es algo que me supera y me excita muchísimo. Hasta el punto de que todas las novias y parejas que he tenido en mi vida siempre les he regalado en determinados momentos este tipo de ropa y me ha excitado muchísimo follármelas así vestidas, llevado por un morbo fetichista que siempre he llevado dentro de mí desde la adolescencia.

Tetas

Según tengo entendido un prestigioso cocinero francés una vez dijo que el primer trago que se da a una cerveza recién abierta es el único que merece la pena. Comparto plenamente esta teoría y creo que pasa con la amplia mayoría de las bebidas que nos gustan. El primer sorbo siempre es una delicia y tiene un encanto especial de los cuales el resto de sorbos ya carece. ¿Será por la ansiedad por querer beberlo? No lo sé, pero es así.

Toda esta introducción viene a cuento porque con el paso de los años me he dado cuenta que me pasa lo mismo con las tetas. Cada vez que he estado con una chica estoy deseando que llegue el momento de poder por fin tocarla y acariciarla las tetas, y es un momento sublime, un momento que siempre me encanta, pero cuyo deseo desaparece a los pocos minutos. Un amigo mío dice que las tetas están muy sobrevaloradas y que realmente solo sirven para generar una gran ansiedad y deseo para así tener ganas de tener relaciones sexuales. Y, por lo menos en mi caso, sí que es así, porque a los pocos minutos de enrrollarme con una chica ya no tengo el menor interés en seguir tocando los pechos y sí centrarme en otras partes como por ejemplo el culo (al cual cada día valoro y aprecio mucho más en mis relaciones).

Lo curioso del caso es que esta teoría sobre las tetas podría pensarse que solo pasa con chicas con las que nunca antes te has acostado y por eso la ansiedad de querer vérselas y tocárselas. Pero no creo que solo sea así. Porque yo he llegado a tener relaciones de varios años con la misma chica y me pasaba lo mismo, aunque ya nos hubiésemos acostado cientos de veces siempre tenía una pasión adolescente por tocarlas las tetas como si la vida me fuese en ello y, tras conseguirlo, el interés por seguir tocándoselas disminuía considerablemente.

En fin, misterios de la sexualidad humana...